El Auge de las Tornamesas y el
Nacimiento de un Estilo
La década de los noventa marcó
una época dorada para la música electrónica en México. Fue una década en la que
las tornamesas Technics 1200 dejaron de ser simples reproductores de vinilo
para convertirse en instrumentos de creación, y fue precisamente en ese
contexto donde emergió Armando Martínez, un DJ que supo capturar el pulso de
una generación sedienta de nuevos sonidos.
En plena efervescencia del techno
house, Martínez desarrolló un estilo propio que resonaba con fuerza en las
pistas de baile de la colonia Obrera, uno de los barrios más vibrantes y con
alma obrera de la Ciudad de México. Mientras en otras zonas de la capital se
gestaba una escena más comercial, en la Obrera la música electrónica se vivía
con una crudeza y pasión que solo los barrios populares saben ofrecer.
Lo que distinguía a Armando
Martínez no era solo su selección musical, sino la forma en que manipulaba sus
Technics 1200. Esas icónicas tornamesas de Panasonic, conocidas por su par de
torsión directo y su estabilidad milimétrica, se convirtieron en extensiones de
sus manos. Con ellas, Martínez no solo mezclaba pistas: las reventaba.
El scratch, el beatmatching
preciso y las transiciones imposibles entre pistas de techno y house eran su
sello distintivo. En una época donde el DJ era un artesano que construía sus
sets pieza por pieza, sin software ni sincronización automática, Martínez
demostraba una destreza técnica que pocos podían igualar.
La Colonia Obrera: Territorio de Ritmo
La colonia Obrera no era el lugar más obvio para una escena techno house, y precisamente por eso cobró un sentido especial. En sus salones de baile, bares y fiestas clandestinas, Martínez logró que el techno house —un género nacido en los clubes de Detroit, Chicago y Berlín— se mezclara con la energía cruda de la Ciudad de México.Las pistas de baile de la zona se
llenaban de jóvenes obreros, estudiantes y soñadores que encontraban en esa
música una forma de escape y de celebración. El bajo profundo, los hi-hats
metálicos y los sintetizadores hipnóticos de Martínez creaban una atmósfera
casi ritual, donde la frontera entre el cuerpo y el ritmo se disolvía por
completo.
Legado
Armando Martínez DJ representa una faceta poco documentada pero fundamental de la historia de la música electrónica en México: la escena underground de barrio. En una época donde los grandes nombres de la electrónica eran importados desde Europa o Estados Unidos, Martínez demostró que en las colonias populares de la Ciudad de México también nacían sonidos auténticos, cargados de identidad y pasión.
Su legado no está en los charts
ni en los grandes festivales, sino en la memoria de quienes bailaron hasta el
amanecer con sus Technics 1200 como banda sonora, en las noches interminables
de la colonia Obrera, cuando el techno house era más que música: era una forma
de vida.
"En los noventa, no
necesitábamos laptops ni controladores. Teníamos dos tornamesas, un par de
manos y el deseo de hacer vibrar a todo el barrio."
Espíritu de la escena Obrera de
los 90s
PROGRAMAS DE OLDIES 80`S

No hay comentarios:
Publicar un comentario